Aumenta desconfianza hacia la Procuraduría General de Justicia

La Procuraduría General de Justicia (PGJ) está destinada a ser el órgano que se encargue de velar por el cumplimiento de las leyes en materia penal dentro de la capital del país, sin embargo, este propósito se ha venido desdibujando con el paso de los años.

Al día hoy, sólo 1 de cada 10 delitos cometidos en la Ciudad de México es denunciado ante las autoridades, según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública.

De acuerdo con este documento, la Procuraduría General de Justicia sólo conoce el 10% de los delitos cometidos dentro de la capital, es decir que, más de 814 mil violaciones a la ley son cometidas anualmente sin que la PGJ lo sepa.

Cuna de impunidad

¿Por qué existe un índice tan bajo de crímenes denunciados? De acuerdo al documento anteriormente citado, las personas que llegan a sufrir algún delito, opinan que el proceso puede resultar tan “engorroso”, “largo” y “difícil”, por lo que la gran mayoría de las víctimas desisten de continuar con el proceso legal.

Aunado a esto, gran parte de los ciudadanos se han manifestado inconformes con la atención brindada por la Procuraduría General de Justicia, llegándola a considerar hostil y de poca confianza.

Y es que, a pesar de los esfuerzos realizados por la institución, estos han sido insuficientes para dar solución y seguimiento a las múltiples demandas presentadas a diario por parte de la ciudadanía, la cual considera a la PGJ como un órgano inmiscuido en la corrupción.

Y a raíz de los escasos resultados, sumados a la falta de confianza por parte de las víctimas, la instancia carece de credibilidad, y, por el contrario, muchos opinan que forma parte del círculo de impunidad que permea miles de los casos suscitados en la CDMX.

Procuraduría General de Justicia: proyecciones

La misma encuesta también revela que muchos de los mecanismos son lentos, turbos y, por ende, la sospecha de que exista corrupción al interior del organismo, es innegable; nos fortuito que la cantidad de denuncias realizadas por los capitalinos sea tan baja, sin embargo, existen otros factores que han afectado la imagen de la PGJ, como la infraestructura, sistemas computacionales, el servicio y los controles internos.

Frente al contexto en el cual se encuentra la Procuraduría General de Justicia, se han levantado opiniones que postulan la desaparición del organismo e instaurar uno nuevo que responda verdaderamente a las necesidades de las víctimas.

Pese a que la solución pareciera hasta cierto punto obvia, la realidad es que la ejecución de la idea es complicada, ya que desaparecer la PGJ sería el menor de los problemas, el verdadero reto sería levantar desde ceros una institución que realmente respetara el sistema judicial y se mantuviera ‘limpia’ de malas prácticas.

 

Lo que sí es una realidad es que el país enfrenta una crisis en las instituciones de gobierno, y a partir de los conflictos de intereses, corrupción y una falta de vocación hacia el servicio público, estas instancias comienzan a mostrar fallas muy evidentes.

No es fortuito que durante los últimos meses se hayan presentado algunas renuncias por parte de los titulares de dependencias de gobierno, y otros tantas estés siendo pedidas por varios sectores políticos, empresariales y sociales.

Frente a tales acontecimientos será necesario redoblar esfuerzos que ayuden a que las instituciones del Estado puedan recuperar el camino sobre el cual fueron fundadas, y, sobre todo, la credibilidad del pueblo mexicano.