OTRA BUFONADA DEL "PRESIDENTE" HUGO CHÁVEZ
Federico MüggenburgEs verdaderamente increíble que el presidente de un país, en este caso Venezuela, se atreva a decir en un programa nacional de radio una barbaridad como la que acaba de señalar Hugo Chávez, acusando a Estados Unidos de inocular el cáncer a los mandatarios de varios países. “Es extraño, muy extraño que en los últimos años hasta cinco líderes regionales contrarios a las políticas estadounidenses hayan padecido esta enfermedad”. Se trataría según el grotesco comandante “de una tecnología desarrollada por ese país”.
De acuerdo con esta afirmación, el cáncer linfático padecido por el presidente paraguayo Fernando Lugo, del que recibió tratamiento en un prestigiado hospital privado de Sao Paulo, Brasil; del que padeció Dilma Rousseff antes de ser electa para la presidencia de Brasil, así como el mismo Luiz Inacio Lula da Silva, quienes también han recibido tratamiento médico en el mismo hospital brasileño; del caso del propio Hugo Chávez, quien fuera tratado en medio de un sigilo impresionante con extirpación del tumor, más cinco sesiones de quimioterapia en La Habana, del que no se conoce el diagnóstico exacto y finalmente el caso de la Sra. Cristina Vda. de Kirchner, recién diagnosticada con cáncer en la tiroides, quien fue intervenida el pasado 4 de enero y convalecerá veinte días. Todos con “la sospecha de inoculación perversa de los norteamericanos”, no merecerían la mínima atención. Sin embargo tratándose de un sujeto que ahora influye con su visión y acciones en el ámbito latinoamericano, que maneja un gigantesco presupuesto derivado de la producción del petróleo y toma decisiones que afectan la vida de varias naciones del continente, no puede dejarse pasar como algo intrascendente o de carácter cómico.
Su rotundo fracaso como gobernante, que ha hundido a su país en el caos económico, social y político, que ha impulsado la ideología del “nuevo socialismo del siglo XXI”, supuestamente fundada en los ideales de Simón Bolívar, subordinando las posiciones de Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Daniel Ortega en Nicaragua y en su momento de Manuel Zelaya en Honduras; del derroche de gastos en equipo bélico, armamento y municiones así como pactos políticos, económicos, tecnólogos y militares con los tiranos musulmanes Khadafi de Libia, Al Assad de Siria y Ahmadineyad de Irán; la creación de Telsur, Bansur, el mecanismo ALBA, en oposición al ALCA, el intento de subordinar el Mercosur a sus intereses y la cauda de insultos al menos a dos cardenales católicos, Rosalío José Castillo Lara (+) y Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, servirían para dejarlo marcado como un enajenado, majadero o bufón.
Los jefes de Estado y de Gobierno que usualmente coinciden con él en reuniones internacionales ya debería suspender sus acuerdos protocolares y la firma de cualquier tipo de compromiso con una persona que no está en sus cabales. Algunos recién electos presidentes en El Salvador y Perú, optaron por desmarcarse de su influencia ideológica y apoyo económico, asumiendo ahora la imagen “lulista”. No está por demás recordar que la creación de los “Círculos Bolivarianos” en todo el continente americano, también alcanzó a México y que su acción y presencia en las elecciones apoyando a candidatos del PRD, provocó la salida de dos embajadores venezolanos. Hoy resulta muy significativo que el candidato López Obrador, insista tanto en no ser comparado o asociado con Hugo Chávez y niegue un día si y otro también, cualquier vínculo con él.
Las injustificadas expropiaciones de empresas internacionales en Venezuela, para echarlas a perder y luego de largas “negociaciones” para acordar las indemnizaciones y el retraso en los pagos, son otros indicios de lo mal que le funciona el cerebro a este dictador. Sus insultos públicos a George Bush de EUA, Alvaro Uribe de Colombia, Vicente Fox de México y al Rey Juan Carlos de España, son otros tantos indicios de su descompostura mental. Su sueño de afianzarse en alianza con las FARC y dar protección a terroristas de la ETA en Venezuela, completan el cuadro de sus desatinos.
Cuando ocurre una expresión prolongada de tantos desequilibrios mentales, expresada en la pérdida del sentido común por parte de un gobernante, debería existir un mecanismo de sensatez que bloqueara la posibilidad de cualquier tipo de acuerdo con él, para forzar de alguna manera, que sus allegados y sus ciudadanos, provocaran su salida del poder. Claro que en algunos, el temor reverencial a un loco o el interés por recibir prebendas y dinero en abundancia dificultan por hoy esta medida. Además está clara la información de que los primeros que lo quieren afianzado en el poder, son los militares y policías cubanos, entrenados en su tiempo en Moscú. Son quienes controlan hoy día el poder en Venezuela, y necesitan mantenerlo para seguir obteniendo los apoyos privilegiados en energéticos y así evitar la caída del régimen comunista de Cuba. Los historiadores del futuro, verán con la misma claridad que hoy se ve, la tiranía de los paranoicos Calígula o Nerón, Stalin o Hitler, Ceausescu o Khadafi, a este Hugo Chávez y otros de sus congéneres como Al Assad y los fantásticos líderes dinásticos de Corea del Norte.
La dictadura del relativismo, no sólo se aplica para entender la mentalidad predominante, sino también para explicarse porque bufones y enfermos mentales, se mantienen en el poder a pesar de lo dañino y absurdo que resulta.
09ENE12 RS416
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