‘LA REPUBLICA AMOROSA’ CONSTRUCCION GRAMSCIANA
Federico MüggenburgFederico Müggenburg
Mientras estamos a la espera de que se defina la candidatura a la presidencia de la “centro derecha” (PAN) para poder analizar las posturas o posiciones comparadas de los tres candidatos a la presidencia y también ponderar las candidaturas a diputados y senadores federales, así como las gubernaturas en juego, algunas presidencias municipales, concejales y diputados estatales, seguimos confirmando que el “extremo centro” (el PRI y su coaligado PVEM, después de su ruptura con el PANAL) opera con la vieja metodología del priato: una persona toma todas las decisiones y negociaciones. Basta ver la forma en que los precandidatos a gobernador, declinan y dan su apoyo irrestricto a uno solo, mientras a los demás se les busca “acomodo” de consolación en otros puestos, ya sea en el partido o en la confección de las candidaturas legislativas.
Enrique Peña Nieto, actúa como lo hacia el Señor Presidente que iba de “salida”, mientras ahora viene de “entrada”. Promete a todos algo del botín del poder, a cambio de disciplina, con la condición “de que ganar a como de lugar”. En esta forma la maquinaria priista se está aceitando para arrollar. La definición del regreso al autoritarismo presidencial quedó evidenciada desde junio de 2010 con las declaraciones públicas de Peña Nieto: “Su admiración por Alvaro Obregón, la afirmación del presidencialismo como algo propio de la cultura política mexicana, el regreso a las reglas no escritas, las facultades metaconstitucionales del presidente y la cláusula de exclusión en el legislativo”, lo confirman. Detrás de todo, la efigie del gran elector Carlos Salinas de Gortari. Después del escándalo de Moreira, ahora se avecina otro, por el conflicto de la patria potestad de los hijos que su tío Arturo tuvo con la francesa Maude Versini, quien ofrece destapar la corrupción del sexenio de Montiel, en el que Peña fue importante funcionario. ¡Ya iremos constatando!
En cuanto a la coalición de “centro izquierda” (PRD, PC, PT, “Morena” y “Despierta México”) con Andrés López, su “repaseo” nacional resulta paradójico. La aparición del argumento sobre la “República amorosa”, con el que pretende “ganarse” a los que con su violencia verbal o física afectó e insultó en el pasado, es resultado de una estrategia que tiene como telón de fondo la aplicación del modelo de Antonio Gramsci. Dejar de lado la tesis marxista-leninista que fundaba su éxito en la aplicación de “la guerra revolucionaria y el golpe de estado”, o en el modelo atrasado del “nacionalismo revolucionario”, o en la simpleza de la lucha de “los de abajo contra los de arriba”. El marxista italiano Gramsci, asumió la tesis del “humanismo positivo” de Marx. Pero modificó la trabazón entre la infraestructura o estructura (las fuerzas y relaciones de producción de condiciones materiales de la existencia) y la superestructura (cultura, religión y derecho principalmente). Su definición fue drástica. La revolución debe pasar por la conquista de lo que pertenece al ámbito de la superestructura. ¡Es la guerra cultural! Consistente en identificar los conceptos clave del derecho, la cultura y la religión, para vaciarlos de su contenido, sustituirlo por otro y por medio de la lucha dialéctica, ganar la interpretación demoliendo las bases culturales. Así, el poder vendrá sólo, sin la molesta y traumática violencia física.
El telón de fondo de la “república amorosa” está fundado en la reconstrucción de tres conceptos: la honestidad, la justicia y el amor. Con un novedoso contenido que más recuerda las propuestas de un pastor evangélico de Macuspana, como agente gramsciano. La gente sencilla de México, a quienes ha ido involucrando en su “movimiento regeneración nacional”, con el apócope “morena”, que asocian con la expresión de la “Virgen morena”, tiene una base originaria y fundamental religiosa y por ello podrían más fácilmente cautivar como ideología. Los que de plano no parecen ser tan sencillos o ignorantes son los “juanitos empresariales” (Lenin los llamó “idiotas útiles”) que se han adherido al proyecto de López, vía el ente “Despierta México”. Carentes de sólida doctrina, experiencia histórica y política, y principios empresariales específicamente considerados, se conducen al parecer, por “intereses coyunturales” asumiendo los postulados del “nuevo” López, para vergüenza de sus colegas, familiares y amigos.
La rápida pérdida de la identidad cultural de estos actores novedosos, “juanitos”, ha llegado hasta el extremo de tratar de convencer a los más reacios, con barbaridades y blasfemias como la siguiente: “Uno de los milagros de las reliquias de Juan Pablo II es la conversión de Andrés López, también por la influencia de su mujer que es ‘ teóloga de la Ibero’. Su hijo se llama Jesús Ernesto, por Jesús de Nazaret y Ernesto ‘Che’ Guevara”. (SIC).
La receta de Gramsci es clara: “conquistar el mundo de las ideas”, introduciendo la confusión y el derrotismo. A quienes no se dejan cambiar, acusarles de “fascistas, ultras, conservadores y reaccionarios” Ahora se dirá con otros términos, algo así como: “los actores del pensamiento único”, que resisten a los progresistas del “pensamiento crítico”. Más elementos habrá que seguir analizando, también a la luz de los llamados filósofos de la “deconstrucción” y de los “antisistémicos”, que se sienten identificados con los “indignados y los ocupas” del momento actual. Quién pudiera haber anticipado que la “dictadura del relativismo” impregnaría en tal forma a supuestos líderes empresariales o líderes sociales que tan fácilmente han caído en las trampas sofisticadas de los ideólogos gramscianos encabezados por otro gran elector, el ingenioso Manuel Camacho Solís.
23ENE12 RS418
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